Inaniel

30 Sep 2009

4.

Inconmensurable

Aquel verano había sido especialmente melancólico. Sentirse lejos de la ciudad y gente que conocía sumaba complejidad a su tristeza de anciano. Sentado frente a la naturaleza sepia que rodeaba su cabaña, pensaba que tal vez ese incoloro paisaje podría ser lo ultimo que contemplaría. Sumergido en inútiles ilusiones lo sorprendió un ruido proveniente de las alturas; millones de libélulas, envueltas en una sincronía que las hacía lucir como oscuras nubes, volaban alrededor del campo y controlaban el movimiento del pastizal. El viejo trató de contarlas, feliz y temeroso por la majestuosidad de la escena, pero llegando a la número infinito se perdió en un profundo sueño. Jamás despertó.

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