*Especial (Texto no relacionado con la serie de INaniel)

Armonía.
Quién dice que las hierbas
no hablan;
el mundo entero es un pastizal
que hace poemas sobre tus paseos
descalzos por el amanecer
del primer tiempo.
Las casas,
las cosas,
el lenguaje mismo se vuelve yermo
entre tus dedos minerales
que desembocan en millones de memorias.
Levanto las piedras para que te llamen,
el aire y los insectos
que nadie desea ver
llevan tu recado para mi corazón
que baila con la música
que no cantas,
aunque la maravilla de las notas
se desdoble con los objetos
que no nos importará perder.
Te despierto cuando se desenredan
mis luces sobre tu delicado cuerpo.
Las mañanas se parecen
a todas esas vidas donde morimos
y una de las dos
quedó irremediablemente
desahuciada de la otra.
Lamento haberme ido
antes de que aparecieras;
permíteme recobrar el aire que perdí
las nocturnas inútiles donde creía
no encontrarte nunca,
cuando el Sol señalaba mi vientre
y al final me daba cuenta
de que siempre habías vivido en mí.
Nacías y de mi seno te enseñabas a beber
de mis carencias,
de la poca luz incendiaria de gargantas
si era otra luna la que osaba alumbrarte.
Nos arruyamos en la futura noche
y soltamos nuestros cuerpos
sobre nuestros brazos,
aunque las dos hayamos prometido
cuidar el sueño de la otra.
Te duermes pronunciando
las palabras más dulces,
casi sin voz,
y yo respiro de tu cuello
mientras el suspiro en que
nos liberamos
compone una música escrita
en el lenguaje de una sola flor,
que iluminará el sonido
de todos los planetas
hasta el olvido de los tiempos.